25 de abril de 2016 . Celebraciones

ELLOS también son nuestros protagonistas

ELLOS también son nuestros protagonistas en LA VEGA DEL HENARES

Aunque habitualmente decimos que los hombres lo tienen más fácil a la hora de elegir qué ponerse para los eventos sociales, lo cierto es que siempre surgen dudas de última hora sobre algunas cuestiones como el tipo y color del traje, corbata o pajarita, complementos, etc.

Lo primero de todo es tener en cuenta el tipo de celebración a la que se va asistir así como el horario en el que se va a desarrollar, siempre y cuando en la invitación recibida no se haya especificado una indumentaria concreta.

Los cuatro clásicos del «Dress Code» masculino a la hora de vestir son: traje, chaqué, frac y esmoquin.

La prenda estándar que un hombre debe lucir en una boda o acto social es un traje de media etiqueta, es decir, un traje de chaqueta con corbata o pajarita, según sus gustos y preferencias.

Para un evento de día lo más idóneo es apostar por los trajes de color claro, como los grises o el azul en sus diferentes tonalidades, incluso marrones o tostados que dan un aire más fresco, siendo los colores neutros perfectos para celebraciones en espacios abiertos como el campo o la playa ya que no absorben el calor del sol.

Sin embargo para una ceremonia de tarde noche, el traje ha de ser de color oscuro, como el gris marengo, el azul marino o el negro, (principalmente que no llamen la atención), quedando totalmente prohibidos los trajes claros y siempre teniendo en cuenta que las pajaritas son para eventos de tarde noche.

Si la boda fuese de un estilo más informal se puede optar por ir con chaqueta sin corbata o utilizar pantalones de colores para dar un toque desenfadado al look pero siempre que los anfitriones lo hayan comunicado.
Más vale pecar de formal que de informal.

El traje es la opción más común si eres invitado a una boda o evento donde la corbata constituye el elemento central y debe contrastar con la camisa elegida y siempre manteniendo la coherencia y el equilibrio en las tonalidades.
La camisa siempre de manga larga asomando el puño por debajo de la chaqueta un centímetro siendo el comodín perfecto para cualquier tipo de corbata, la cual no tiene que ser excesivamente ancha ni sobrepasar el cinturón.
En la chaqueta nunca debe abrocharse el último botón tenga el número de botones que tenga y si hubiese uno nunca se desabotonará.
Vuelve el chaleco, un clásico que añade un toque de personalidad al estilismo, pero mucho cuidado con los brillos, los colores chillones y los motivos bordados, se puede caer en lo vulgar.
El largo del pantalón no debe sobrepasar el empeine y los zapatos son tan importantes como el traje y deben conjuntar con este y preferiblemente de piel con cordones y oscuros aunque la última tendencia para bodas de día son marrones con traje azul.
Y para sorprender completa el look con accesorios rompedores como unos tirantes de color que sustituyen al clásico cinturón, un pañuelo en el bolsillo de la americana estampado acorde con la corbata, un moderno reloj, unos gemelos originales… son detalles que marcan la diferencia en el estilo de un hombre.

El chaqué está considerado la prenda clásica por antonomasia solo lo pueden llevar los invitados cuando lo haga el novio, ya que nadie debe vestir de manera más formal que el gran protagonista de la boda.
Normalmente se usa en enlaces tradicionales y siempre que el papel a desempeñar lo requiera; testigo o padrino.
Está compuesto por un chaleco con botonadura simple o doble siempre abrochados, los gemelos suelen ser de metales preciosos, los pantalones de color negro o grises con rallas finas y los zapatos con cordones finos y sin brillo.
El chaqué ha de ser de color negro si la ceremonia es por la tarde noche y solo está permitido por protocolo el chaqué gris en ceremonias matinales con o sin chistera y se le puede dar un toque de color con la corbata o el chaleco.

El Frac constituye la vestimenta de máxima etiqueta, es un poco similar al chaqué pero se usa sólo en celebraciones muy formales y por lo general para reuniones diplomáticas, judiciales o de la alta sociedad permitiendo lucir condecoraciones.
La chaqueta es ligeramente más corta por delante que por detrás y debe estar abierta con el chaleco abotonado, los guantes indispensables suelen ser en tonos gris claro o blanco.
Como joya, los botones del traje pueden ir adornados con diamantes o perlas.

El tan elegante esmoquin es ideal para fiestas a partir de las siete de la tarde.
No es una prenda para ceremonias y sus elementos son básicamente la chaqueta negra con solapa de raso haciendo juego al pantalón que ha de llevar una tira lateral también de raso, la camisa siempre blanca con puños dobles, la pajarita que debe ir conjuntada con el fajín y los zapatos de charol con cordones y sin dibujos aunque hoy en día han entrado como distinción los tan de moda slippers.

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